Un año que promete ser un poco difícil

El futuro se perfila para los grupos petroleros estadounidenses. Ante la dura realidad de la pandemia de coronavirus, estos gigantes del petróleo se encuentran en una encrucijada. Tienen que reinventarse o arriesgarse a no poder aguantar mucho tiempo.

La política de la administración Biden de promover las energías renovables en favor de los hidrocarburos ya ha provocado un repunte en el precio del petróleo, pero puede que esto no dure.

 

Un repunte a pesar de la pandemia de coronavirus

Desde enero de 2020, los precios del petróleo están en sus niveles más altos. Si esta actuación se adapta a más de una persona, es muy probable que no dure. De hecho, el martes 16 de febrero, el barril de Brent alcanzó los 63,65 dólares. Este parece ser un récord que ha llamado la atención de muchos inversores.

Los especialistas explican que esta subida se debe a los esfuerzos de los países de la OPEP por limitar la producción. Las perspectivas de recuperación económica, así como la vacunación en curso contra el Covid-19, también pueden justificar este precio del barril.

Aparte de eso, el repunte puede ocultar un futuro incierto para la industria petrolera mundial. Por el momento, una ola de frío está paralizando la industria petrolera en Texas. Texas es el mayor productor de crudo del continente americano y el número uno en producción mundial de petróleo refinado.

 

¿Deben ExxonMobil y Chevron seguir con su estrategia de hidrocarburos al 100%?

La toma de poder de Joe Biden supone una ruptura con la anterior administración de Trump. Estados Unidos vuelve al Acuerdo de París. Incluso se ha cancelado la construcción del oleoducto Keystone XL entre Canadá y Estados Unidos. Así que ExxonMobil y Chevron lo tendrán difícil para ser escuchados.

En Europa, en cambio, grupos como Shell están inmersos en una estrategia de diversificación de sus actividades. Han decidido apostar por las energías renovables. La voluntad del planeta es llegar a ser neutro en carbono para 2050. Todo lo contrario que en Estados Unidos, donde ExxonMobil y Chevron siguen con una estrategia 100% de hidrocarburos.

 

Pérdidas colosales registradas en el año 2020

Los cinco pesos pesados del sector (BP, Chevron, ExxonMobil, Shell y Total) registraron pérdidas de casi 80.000 millones de dólares en 2020. Esto se debe en gran medida a la crisis sanitaria. Esto ha hecho que la rentabilidad de estos grupos se desplome y que los precios del petróleo caigan a lo largo del año.

Los índices se ponen en rojo para ExxonMobil y Chevron. Basándose en las dificultades del sector petrolero, en particular los bajos márgenes y la volatilidad de los precios del petróleo, S&P Global Ratings rebajó la calificación de estas dos empresas estadounidenses. La agencia de calificación tiene la intención de seguir rebajando la calificación de ExxonMobil a medio plazo debido a su elevado nivel de endeudamiento.