Las grandes petroleras en la confusión:

En primer lugar, podemos señalar, por supuesto, los resultados publicados por las grandes petroleras, que han sufrido una fuerte caída en 2020. De hecho, BP, Total, Chevron, ExxonMobil y Shell han acumulado pérdidas de casi 80.000 millones de dólares por unos beneficios de 50.000 millones en 2019 en los fondos de la crisis sanitaria. En abril, la demanda mundial se redujo en 30 millones de barriles y es poco probable que en el año 2021 se recuperen los niveles anteriores.

Pero además de la crisis sanitaria, el papel de los hidrocarburos está cambiando con la transición energética y ecológica que también pesa sobre estos gigantes del petróleo.

Por ello, los grupos europeos BP, Shell y Total se han comprometido a la neutralidad del carbono para 2050 y tendrán que demostrar su credibilidad en este sentido. Estos grupos también tienden a diversificarse hacia las energías renovables, con importantes inversiones recientes en este ámbito.

Las empresas estadounidenses Exxon y Chevron esperan la recuperación para revitalizar su producción en los campos de Texas y Nuevo México. Por desgracia para ellos, la nueva presidencia de Estados Unidos ya no les es realmente favorable, ya que Joe Biden se ha comprometido en un campo diferente al de Trump al reintegrar el Acuerdo de París sobre el cambio climático.

 

Otras decisiones de Biden que afectan al petróleo:

Además de esta decisión, se espera que el gobierno de Estados Unidos comprometa 2 billones de dólares en 10 años para acelerar el despliegue de las energías renovables, apoyar el transporte público, renovación de los hogares y con el objetivo de descarbonizar el sistema eléctrico en 2035 y toda la economía en 2050, como el resto de Europa.

Sin embargo, el nuevo presidente se ve limitado a restringir directamente la actividad de las grandes petroleras, ya que esto aumentaría las importaciones y reavivaría el temor a una dependencia que se ha descartado desde el boom del petróleo y el gas de esquisto. Además, el gobierno sólo controla la explotación en tierras federales. La industria petrolera sigue siendo la fuente de más de 10 millones de empleos bien remunerados. Aunque esto se verá compensado por una importante creación de puestos de trabajo en el sector de la energía verde, Joe Biden tiene todo el interés en no decepcionar a su electorado en materia de empleo.

Ahora habrá que vigilar el mercado para ver si, en los próximos meses, la posición de las grandes petroleras estadounidenses se mantiene o cambia como en el resto del mundo.